Las víctimas culpables
Por David Lee
Febrero 7, 2012
¿Los delincuentes nacen o se hacen? Para contestar esta pregunta, debemos analizar muy detenidamente la serie de posturas
al respecto, pues a nivel mundial existen estudios en relación a los trastornos de la conducta que señalan criterios muy
puntuales para diagnosticarlos. Las conductas antisociales, no obstante, tienen su origen quizá más que en aspectos de tipo
interno, es decir en la genética del propio individuo, en todos aquellos de tipo externo, que conforman el entorno de la
persona.
En ese sentido, todas las personas somos potenciales delincuentes, sin embargo no todos llegamos a serlo. ¿Qué es lo que
marca el límite e impide que lo rebasemos?
Los factores que inciden para que una persona incurra en conductas antisociales y eventualmente en delitos, se tienen muy
identificados: familias disfuncionales, inestables, marginación, malos tratos, abusos sexuales y drogadicción, entre muchos
otros. Valdría la pena, más que continuar con el diagnóstico, el tratar de identificar ahora las formas a través de las
cuales se pueda prevenir el surgimiento de dichas conductas.
Estadísticamente, en México, los jóvenes enfrentan una doble tragedia: por un lado son el grupo de la sociedad mayormente
victimizado y por el otro conforman en mayor número las filas de los delincuentes. El delito que más arrastra a las personas
a cometer otros delitos es el narcotráfico, pues sitúa al individuo en una necesidad dual, la de alimentar un vicio y la de
contar con el dinero para hacerlo. Tristemente observamos que las edades en las que se inicia tanto el consumo como el de la
comisión de infracciones y delitos, son día a día más tempranas.
Así pues, al caer en estos círculos viciosos y perniciosos, las personas que algún día fueron seres de bien, acabaron siendo
víctimas si bien de sus propias decisiones por los motivos anteriormente señalados, pero víctimas al fin y ahora
paradójicamente al incurrir en infracciones o delitos, en culpables. De tal forma, estamos generando en nuestra sociedad,
"víctimas culpables".
Podremos abordar el problema desde muchas aristas, el común denominador de los análisis muestran que la prevención es
educación. Si nos propusiéramos sensibilizar a todos esos niños y jóvenes que viven en ambientes potencialmente dañinos,
¿podríamos apostar a que con la dosis de educación que les brindásemos, generaríamos en ellos un escudo lo suficientemente
fuerte para evitar los embates nocivos de su entorno y lograr así jóvenes proactivos orientados a ser individuos de bien?
Quizá si observamos con otra perspectiva al mundo de los delincuentes, más que darles el beneficio de la duda, deberíamos
proponernos el ofrecerles el privilegio de la ayuda.
Los que colaboramos en la campaña "Por un Futuro más Seguro" estamos convencidos que en la medida en la que eduquemos en
prevención y sensibilicemos a los jóvenes para no convertirse en delincuentes lograremos un mejor mañana.
Y tú... ¿qué consideras que puede hacerse en materia política, económica y social, desde una perspectiva educacional, para
intentar solucionar esta problemática social?"