Plan de seguridad familiar
Julio 27, 2009
Nuestros seres queridos conforman la célula por la cual y para la cual vivimos. Todos desearíamos que nada le suceda
a nuestra familia, no obstante, los deseos no son lo suficientemente poderosos para mantenerlos seguros; es preciso
reflexionar si en realidad hemos llevado a cabo todo aquello que esté en nuestras manos para prevenirlos y, más
importante aún, reconocer si efectivamente ha sido bien asimilado por ellos.
Vivir seguros implica, más allá de la adquisición de productos e implementación de estrategias, la adopción de un
estilo de vida basado en hábitos de seguridad. Por ello, el rol que jugamos los jefes de familia en el tema es
determinante para preparar a todos y cada uno de los miembros de la familia a enfrentar el mundo de una forma tal que
les permita desempeñarse adecuadamente en cualquier ambiente.
La seguridad es una condición que, como común denominador, debemos todos buscar y encontrar en los distintos ámbitos
de nuestra vida; sus requisitos son simples: educación, capacitación, adiestramiento y actualización; en resumidas
cuentas: prevención.
Nos lamentamos cuando alguno de nuestro seres queridos fue víctima de un delito. Nos lamentamos más cuando reconocemos
que la persona no estaba debidamente prevenida y que, de alguna manera, hubiese podido o bien evitar la comisión del
delito o bien haber sufrido una menor afectación. No olvidemos que los delitos se cometen por acciones, pero también
por omisiones, por ello, en cierta forma, estaríamos siendo responsables si omitimos prevenir a los nuestros ante los
riesgos que estan expuestos.
Es un hecho que las autoridades tienen un reto enorme frente a ellas y que deberán llevar a cabo una profunda
restructuración y reforzamiento en los sistemas de impartición de justicia. No obstante, como ciudadanos podemos, y
debemos, aportar lo nuestro, lo cual implica el aprender a cuidarnos no sólo para no ser víctimas en lo personal, sino
además para no fomentar la comisión de delitos en nuestra comunidad, que en muchas ocasiones son cometidos por algunos
miembros de la misma.
Por tanto, debemos vernos como una gran familia y comprender que en la medida en la que la prevención forme parte de
nuestra vida diaria, y de las personas a nuestro alrededor, los espacios para operación de los delincuentes serán día a
día menores. Si todos nos preocupamos por conformar nuestro "eslabón", acabaremos conformando una importante
cadena de seguridad en nuestra sociedad.
Es preciso que cada familia lleve a cabo un
Plan de Seguridad, que contemple los aspectos necesarios
para evaluar su nivel de riesgo y vulnerabilidad ante las amenanzas. Dicho plan debe incluir a todos los habitantes en
el hogar, incluidos los empleados domésticos y personal al servicio de la familia.
Para auxiliarnos en ello, hemos invitado al
Lic. Enrique Tapia
Padilla, experto en seguridad familiar, quien nos aporta valiosos consejos para tomarlos en consideración para
implementar de manera eficaz nuestro propio
plan de seguridad.
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